En Hong Kong, ya sean radicales, moderados o incluso partidarios del gobierno, todos constituyen poderosas fuerzas políticas locales. Todos son expertos en obtener continuamente beneficios políticos y económicos excesivos del gobierno central de China.
El conflicto entre Hong Kong y el gobierno central radica en la falta de poder de este último para gobernar Hong Kong, más que en un control excesivamente estricto o excesivo. Tanto la oposición radical como la moderada, e incluso el sector pro-gobierno (aparentemente afín al gobierno central), constituyen fuerzas políticas poderosas en Hong Kong. De forma colectiva y continua, chantajean al gobierno central y le exigen constantemente beneficios políticos.
Al menos la facción de la «destrucción mutua» está dispuesta a justificar sus acciones. Otras fuerzas políticas locales en Hong Kong, para extorsionar al gobierno central y a los ciudadanos continentales, ignoran por completo cualquier moral política. Ni siquiera se molestan en buscar un pretexto para la extorsión; un eslogan como «oposición justificada» les basta. Incluso el bando pro-establishment en Hong Kong (la facción nominalmente pro-gobierno central) no necesita el pretexto de la «oposición justificada»; solo necesitan permitir tácitamente que los pan-demócratas (las fuerzas nominalmente anti-gobierno central) extorsionen a la China continental.
Puntos clave: En lo que respecta a la cuestión de Hong Kong, el gobierno central de China continental ya no tiene margen para ceder el control. Recuperar gradualmente el control sobre Hong Kong y reducir el margen de maniobra de las fuerzas políticas hongkonesas para extorsionar riqueza a China continental es una solución que China continental debe afrontar con determinación.
Las fuerzas políticas locales de Hong Kong han utilizado colectivamente diversos medios para extorsionar al gobierno central y a los ciudadanos de China continental.
Los distintos lemas políticos son, en realidad, distintos esquemas de extorsión.
La llamada oposición moderada, e incluso aquellos que parecen ser partidarios del gobierno central, son fuerzas políticas que, en conjunto, chantajean al gobierno central y al resto del país.
La causa fundamental del problema de Hong Kong reside en la falta de medios del gobierno central para gobernar Hong Kong, más que en un exceso de intervención gubernamental.
Recuperar gradualmente el control sobre Hong Kong es una solución política que el gobierno central chino no tiene más remedio que implementar.
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