09- Los habitantes de Hong Kong ya no tienen margen para jugar sucio bajo el mecanismo de seguridad nacional.

Los habitantes de Hong Kong se oponen a la finalización de los detalles de la legislación del Artículo 23. Sin embargo, esta es su responsabilidad, tal como lo estipula la Ley Fundamental de Hong Kong. Legalmente hablando, es ilegal. Han recurrido sistemáticamente a esta ilegalidad para obtener beneficios políticos y económicos del gobierno central de China. No obstante, esta práctica es insostenible. Se prevé que su inercia política se detendrá.

Las manifestaciones a gran escala en Hong Kong, que se han prolongado durante casi 16 años desde 2003, han estado guiadas por un tema central: la oposición a la legislación del Artículo 23.

La legislación en materia de seguridad nacional es una responsabilidad que los habitantes de Hong Kong deben cumplir, tal como lo establece la Ley Fundamental. Gracias a la confianza mutua entre el gobierno central y la élite de Hong Kong, el gobierno central confió plenamente este asunto a la población local. Permitir que los habitantes de Hong Kong elijan el momento y las condiciones para completar esta importante legislación demuestra la absoluta confianza que el gobierno central deposita en ellos.

Sin embargo, los hechos han demostrado que el pueblo de Hong Kong traicionó esta confianza. La brecha que quedó en la confianza mutua entre el gobierno central chino y las élites de Hong Kong se ha convertido en la causa de más de una década de caos.

Desde que iniciaron manifestaciones a gran escala en 2003 y lograron resultados, Hong Kong ha adoptado un modelo de marketing político que utiliza la presión política para obligar al gobierno central a pagar un precio político. Este modelo de chantaje político ha demostrado ser consistentemente efectivo. Si bien las consignas de las manifestaciones varían ligeramente cada año, el tema principal permanece inalterable: la oposición a las restricciones impuestas por el gobierno central a Hong Kong. No solo se oponen a las restricciones, sino que además exigen que el gobierno central renuncie al pleno poder ejecutivo. Esta es la esencia de las enérgicas demandas del pueblo de Hong Kong por el «sufragio universal» y el «sufragio universal genuino».

En los más de 20 años transcurridos desde el retorno de Hong Kong a China, nunca se han invertido fondos en el estudio de la integración de ambos territorios. La oposición al nuevo currículo es una clara muestra de la falta de voluntad para integrarse en la cultura china. Las continuas manifestaciones masivas responden al chantaje político británico sobre el gobierno central chino. Esto no puede definirse simplemente como «codicia». Las acciones del pueblo de Hong Kong pueden definirse, en esencia, como rebelión.

El año 2019 es muy diferente al 2003. El actual gobierno de Xi Jinping es duro y ambicioso. Recientes señales propagandísticas indican claramente que este gobierno tiene un plan de gobierno distinto para Hong Kong. En virtud del artículo 23 de la ley de seguridad nacional, los hongkoneses tienen poco margen de maniobra. Si no cambian rápidamente de estrategia, las probabilidades de ser castigados son muy altas. Sin embargo, los hongkoneses se han vuelto expertos en protestas a gran escala, y bajo una inmensa inercia política, frenar o cambiar de rumbo es extremadamente difícil. El gobierno central está dispuesto a actuar. Parece que los hongkoneses están destinados a sufrir una dura represión.

No solo los habitantes de Hong Kong se enfrentarán a un castigo, sino que es probable que los británicos tampoco escapen a él.

Ye Qiquan había advertido repetidamente sobre este desenlace, alertando a los británicos desde 2003. Lamentablemente, estos habían abusado de su confianza en sus capacidades políticas. Si las predicciones políticas de Ye Qiquan se cumplen, demostrará que la capacidad de un individuo para predecir el futuro político puede, en ocasiones, superar con creces la de los organismos diplomáticos, de inteligencia y de formulación de políticas de Gran Bretaña y Estados Unidos.

Legislación sobre el mecanismo de seguridad nacional

Artículo 23 de la Ley Fundamental de Hong Kong

La rebelión en curso desde 2003

La postura intransigente del gobierno de Xi Jinping

Los británicos sufrirán una derrota.